Jiu Jitsu

El Brazilian Jiu Jitsu (BJJ) es un sistema de defensa personal basado en técnicas de lucha para inmovilizar y someter a un adversario mediante derribos, palancas y estrangulaciones. El objetivo es alcanzar una posición dominante y obligar al contrincante a rendirse o, en una situación límite, dejarlo fuera de combate. La mayoría de las peleas reales termina en el suelo y es ahí donde el BJJ tiene mayor eficacia. Este estilo se diferencia de otras artes marciales que presumen el fin de una pelea cuando el adversario cae al piso. El BJJ se diseñó para que la técnica se imponga sobre la fuerza, sin importar el tamaño o la resistencia que alguien pueda tener.

Pero el Jiu Jitsu no sólo ofrece una ventaja a la hora de enfrentar a un adversario más pesado o más fuerte. Para el aprendizaje es necesario cultivar la constancia y la paciencia, ser respetuoso, cuidar a los compañeros (ya que es por ellos que uno puede progresar), superar la adversidad y las trabas que uno mismo se impone. Si la práctica se encara con seriedad no sólo se conseguirá ser un mejor luchador, sino también una mejor persona.

Historia

Ju Jutsu significa “arte suave” o “gentil”, algunos historiadores dicen que sus orígenes pueden rastrearse hasta la India, donde era practicado por monjes budistas para defenderse de los bandidos que los atacaban durante sus peregrinaciones. Esos monjes desarrollaron un sistema de técnicas basado en los principios del equilibrio y la palanca, manipulando el cuerpo de una manera en la que no necesitaran la fuerza ni el uso de armas. Con la expansión del budismo, el Ju Jutsu se propagó desde el Sudeste de Asia hasta la China, llegando finalmente a Japón, donde evolucionó y se popularizó.

La escuela de Jigoro Kano, fundador del Judo, victoriosa en la mayoría de las competencias de su época, fue desafiada por Mataemon Tanabe a principios del siglo XIX. Tanabe era maestro de un estilo de Ju Jutsu conocido como Fusen Ryu que se enfocaba en la lucha de piso. La competencia con la escuela de Tanabe hizo tan evidente la importancia de la lucha en el suelo que Kano invitó al maestro a enseñar a su Dojo y el Fusen Ryu se hizo muy popular entre los practicantes de Judo.

Mitsuyo Maeda, en esa época uno de los instructores más destacados del Kodokan, viajó a los Estados Unidos para difundir el Judo e instruir a las tropas norteamericanas. Además, luchó decenas de veces en competiciones similares a las competencias modernas de Artes Marciales Mixtas (MMA) y, aparentemente, nunca perdió una pelea.

Maeda viajó a Brasil en Noviembre de 1914, se estableció allí y conoció a Gastao Gracie un político influyente, descendiente de escoceses. Los dos trabajaron juntos para la formación de una comunidad de inmigrantes japoneses en Brasil. Como expresión de su amistad y de su gratitud Maeda enseñó Ju Jutsu a Carlos, el hijo mayor de Gastao.

Algunos años más tarde, cuando Carlos tenía 17, transmitió a sus hermanos las técnicas que había aprendido de Maeda. Su hermano Hélio, muy joven aún y con un estado de salud demasiado frágil como para poder practicar, no participaba de los entrenamientos pero solía sentarse a mirar las prácticas. Un día Carlos no pudo dar su clase y Hélio lo reemplazó. Con el tiempo superó su delicada condición física, empezó a experimentar, modificar y mejorar las técnicas básicas, para que fuesen efectivas sin importar el peso o la estatura de quien las ejecutase. Se considera a Hélio el fundador del Jiu Jitsu Brasilero porque adaptó las técnicas del arte marcial y perfeccionó los movimientos para poder ejecutarlos, maximizando la efectividad, con la menor fuerza posible. De modo que, mediante la palanca, la base, el equilibrio y el trabajo coordinado del cuerpo, podía derrotar adversarios mucho más potentes que él.

Otros, como Carlson Gracie, han dicho que el fundador fue Carlos. Cuando Carlos Gracie se mudó a Río de Janeiro con su familia, empezó a enseñar y a competir, viajó dando clases y probando la eficacia de su arte, él también venció a enemigos físicamente más fuertes. En 1925, Carlos volvió a Río de Janeiro y abrieron su primera escuela, “La Academia Gracie de Jiu Jitsu”. A mediados del siglo XX, la familia Gracie desafió a los maestros de otras disciplinas a un combate sin reglas ni límite de tiempo. La efectividad del Jiu Jitsu quedó demostrada y revolucionó para siempre el mundo de las artes marciales. Con su creciente difusión y popularidad el estilo de los Gracie terminó por convertirse en patrimonio brasilero, expandiéndose más tarde hacia el resto del mundo.